URGENTE
Palabra con la que convivimos a diario, y que ya no guarda el mismo significado de antaño, esa premura, celeridad y prioridad con que han de hacerse las cosas.
Sino, que es un estado casi ordinario en nuestras vidas. Probablemente, sea la forma más triste de vivir, porque el día que nos vayamos, dejaremos pendientes las cosas que han sido realmente importantes.
A veces, deberíamos sentarnos a meditar en nuestra ajetreada vida, y por unos segundos preguntarnos, "¿Es realmente importante y trascendental lo que yo hago?".
Quizás en ese pequeño intervalo, logremos fijarnos en las cosas que nos rodean, y que habitualmente nos perdemos, o al menos no disfrutamos cómo deberíamos, pequeños detalles como observar el cielo, los árboles, el sol un amanecer cualquiera, sentir como el aire te llena los pulmones sintiendo que estás completamente vivo o sencillamente, disfrutar de la gente que nos rodea, y poder decirles cuán importantes son en tu vida, y cuántos los amas.
Es simplemente, no dejar que la vida se te esfume de las manos en un soplo, y que cuando nos demos cuenta ya no puedas retroceder en el tiempo, tan sólo porque todo lo hiciste viviendo demasiado deprisa, con demasiada urgencia...
Eso hace que se nos olvide, VIVIR.
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